Premio Elias Valiña 2009

Ante todo, el hecho de ponerse en marcha para recorrer un camino de muchos kilómetros requiere un esfuerzo físico importante – para algunas personas, el más importante de su vida -; tanto es así que de la capacidad que logremos para adaptarnos a este nuevo régimen de vida por el que vamos a optar, dependerá el provecho que saquemos.

Es muy posible que hayas caminado alguna vez, pero debes saber que no es el mismo caminar el transitar a pie por el interior de una ciudad o población de una manera ocasional, que acometer la empresa de recorrer los cientos de kilómetros que discurren desde nuestro punto de partida hasta la ciudad del Santo, para ello te pueden auxiliar las diversas Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago que existen en España. Hay – prácticamente – una Asociación (o más) por provincia. Allí te informarán y orientarán sobre los pormenores de la ruta dependiendo de tus necesidades.

 

Información

Para que esta aventura nos resulte – edificante-, previamente a su inicio, debemos recabar información acerca de ella: organización, bibliografía, refugios, y consejos prácticos en general.

En la actualidad existen muy pocas guías del Camino Mozárabe de Santiago, y aunque hay muchas personas que lo han realizado, su proporción con respecto a otros acaminos aún es minoritaria. No obstante es conveniente hacer un plan previo según nuestra aptitud y capacidad (sin olvidad el inamovible precepto físico velocidad = espacio / tiempo).

Al principio conviene realizar etapas cortas, sin rebasar los veinte kilómetros/día, con el fin de el cuerpo –se haga- a esta nueva vida; de modo que en el plazo de diez días es posible que ya se encuentre adaptado y pueda realizar etapas más largas. Esto no siempre será posible puesto que en la Vía de la Plata – al contrario de lo que ocurre con otros caminos septentrionales -, los pueblos pueden estar muy separados entre sí – incluso por más de treinta kilómetros -, y cuanto más al sur mejor se puede percibir este hecho.

Algunos peregrinos programan días de descanso, en que no andan, y aprovechan para retomar fuerzas, pero nosotros te aconsejamos que mejor, dichos días, andes menos para no perder el hábito, (por ejemplo, en torno a los diez kilómetros). Puedes escoger estos días para observar más detenidamente un lugar, entorno o monumento, … o simplemente meditar …

A los Albergues pueden acceder exclusivamente los que peregrinan a pie, en bicicleta o a caballo, y no se pueden hacer reservas.

 

Preparación física

La peregrinación a pie está al alcance de cualquier persona, pero hay que saber controlar el esfuerzo en función de la capacidad física.

Por tanto, es recomendable el entrenamiento, recorriendo cada vez trayectos más amplios, y si es posible, con peso a la espalda llevando el equipo que se estime oportuno para este menester; de este modo podrás comprobar que pocas cosas son realmente necesarias.

 

La equipación

 

Mochila

La mochila, sustituta de la primitiva escarcela peregrina, ha de ser cómoda y ligera, de tipo anatómico, dado el número de horas que la tendremos a la espalda. También conviene que posea un número de bolsillos externos, para evitar llevar objetos colgados por fuera.

Lo más pesado – dependiendo de su frecuencia de uso – debe de ir al fondo lo más próximo a la espalda, para que la columna vertebral sufra lo menos posible.

Se establece como peso aceptable a transportar de 8 a 10 kilos como máximo.

 

Esterilla y saco de dormir

En los albergues y refugios, es imprescindible el uso de esterilla y saco de dormir.

 

Ropa

Holgada y transpirable para evitar roces y/o dermatitis. Se recomienda dos mudas, una para uso en rotura, y otra para ponerse tras la ducha. No obstante, la experiencia nos aconseja llevar una muda más.

Se recomiendan los pantalones de algodón. Para evitar tener que decidir si corto (por el calor) o largo (por los abusos del sol) es recomendable optar por uno desmontable.

Es necesario llevar algún jabón detergente, para lavar la ropa de la jornada. En verano es necesaria alguna prenda de cabeza que proteja bien del sol (mejor un gorro de ala ancha que una gorra de visera…), y en invierno, un pasamontañas o similar.

También hay que contar con un chubasquero, mejor tipo poncho, de modo que si hemos de cubrirnos con él, también pueda protegerse la mochila.

 

Calzado

Es muy importante que estemos previamente acostumbrados al que vayamos a usar durante el camino: botas de senderismo o zapatilla de deporte, según las preferencias de cada uno.

Unas sandalias o chanclas de goma también son necesarias par la ducha y –liberar- los pues tras el esfuerzo del día.

 

Aseo

Los útiles de aseo serán los recomendables en cualquier viaje, con dos consejos importantes: conviene aligerar el peso lo más posible, así –por ejemplo- si podemos usar para nuestro lavada un jabón tipo –lagarto-, podemos usarlo también detergente para la ropa; o bien una misma cosa como champú o jabón. También debemos llevar un poco de papel higiénico.

 

Botiquín

Debe de confeccionarse en función de tres agresiones principales: rozaduras, quemaduras solares y dolencias típicas del peregrino.

En el primer caso, yodo, pomada tipo –Hilibut-, tijeras, gasas estériles, vendas pequeñas, esparadrapo ancho y de tela, tiritas, aguja e hilo y pinzas.

En el segundo caso, crema protectora solar y barra de cacao labial.

Por último medicación de uso habitual: comprimidos analgésicos, crema antiinflamatoria-analgésica y medicación de uso habitual (operativo repelente de insectos).

Se debe llevar también la Cartilla Sanitaria correspondiente.

 

Comida y bebida

Conviene siempre llevar un poco de comida: frutos secos, chorizo, queso, dos piezas de fruta, galletas y algo de pan (optativo algún sobre de azúcar).

Mucho cuidado con su conservación con las altas temperaturas. El agua va a ser uno de los principales problemas dadas las largas distancias existentes entre algunos núcleos de población. Lo habitual es llevar una cantimplora de más de un litro. Es recomendable que dicha cantimplora sea –de chorrito-, para mejor dosificar el agua.

 

Otros

No conviene llevar mucho dinero en cima, es preferible usar tarjetas de crédito, pero sólo servirán en localidades y establecimientos de cierta entidad, por lo que hay que informarse de la existencia de o no de bancos, cajeros automáticos, etc …

Son imprescindibles las gafas de sol.

También es recomendable llevar un teléfono móvil. Nos puede auxiliar frente a imprevistos.

El bordón (bastón del peregrino), aparte de su simbolismo, es muy útil cuando el cansancio comienza a hacernos mella, en las subidas y bajadas pronunciadas, para vadear arroyos y cuando nos sale al paso algún perro.

No está de más llevar una pequeña navaja multiuso, una linterna también pequeña y un despertador.

 

Sobre el terreno

En verano se evitan las horas de más calor saliendo con las primeras claridades del día. Las primeras jornadas buscaremos el ritmo de marcha que nos resulte más cómodo, y sin darnos cuenta, el propio cuerpo se adaptará a dicho ritmo.

A media mañana hay que buscar la protección del sol (crema, cacao, gafas y gorro).

En los tramos de carretera, siempre que sea posible, trataremos de andar por la tierra aledaña, evitando el asfalto. Si no tenemos más remedio que pisarlo, iremos (siempre en fila, si vamos en grupo) por el arcén. Respetando escrupulosamente las normas viales. Hay que recordar que en caso de accidente, nosotros llevaremos la peor parte.

Si se come antes de finalizar el recorrido de la jornada, conviene que sea la cantidad mínima para recuperar fuerzas.

Si andamos por el sur de la Vía de la Plata en verano, procuraremos finalizar el recorrido hacia las 14:00 ó 14:30 horas; después es más duro seguir el camino por la fuerza del calor.

Dada la cantidad de líquido que se pierde por sudoración durante los trayectos, recomendamos que –siempre que se pueda- se tome fruta en abundancia y gazpacho (fácil de encontrar en Andalucía y Extremadura). Está demostrado que es el mejor antideshidratante (ya los romanos lo usaban como tal…).

La comida más fuerte es conveniente realizarla al final de cada etapa.

 

En los refugios y albergues

Son las comodidades de acogida al peregrino por excelencia:

El albergue es un lugar realizado ex profeso para el peregrino, transeúnte, caminante, etc … y suele caracterizarse por poseer agua corriente, servicios y cama con o sin ropa.

El refugio es una construcción cuyo fin es otro (polideportivos, soportales, habitaciones aisladas) distinto al de alojar al peregrino, si bien, ocasionalmente, se le da este uso, proporcionando lo mínimo.

Ambos son ofrecidos a los peregrinos de manera altruista por instituciones, comunidades, asociaciones, parroquias, etc. No todos se hallan en buenas condiciones; aceptamos de buena gana lo que nos ofrecen.

Es muy posible que en los albergues no estemos solos. Tratemos de respetar el descanso de los demás.

Pongamos el máximo cuidado por nuestra parte para que al abandonarlos, el peregrino que venga detrás de nosotros, lo encuentre mejor de cómo lo hemos encontrado. Seamos respetuosos con los útiles y enseres de que dispone.

Siempre que se pueda dejaremos un donativo.

 

Social

Contacto

Vía Plata
Calle Castilla 82, Local
Sevilla
España
Telfs: 954 335 274        696 600 602

Asociación de Amigos del camino a Santiago - Calle Castilla 82

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