Premio Elias Valiña 2009

Esta iconografía se trata indudablemente de una novedad del tardorrománico hispano, ya que fuera del ámbito peninsular no se conoce ninguna otra obra de estas características.

Ciertamente el arte hispano del siglo XII fue el primero en utilizar la Paternitas bizantina para una representación trinitaria en escultura, en la que las Tres Personas divinas se encuentran colocadas en un esquema vertical, en el que el Espíritu Santo ocupa la parte superior.

Posible conexión con la Paternitas bizantina

Conocer la posible conexión con obras bizantinizantes es muy importante para comprender esta iconografía genuinamente hispana del siglo XII. Recordemos que Sicilia era un eslabón clave entre Oriente y Occidente, ya que en esta isla el esplendor del arte oriental se materializó en extensos ciclos musivares.

A este respecto podemos afirmar que Matilde y Juana, hermanas de la Reina Leonor, esposa de Alfonso VIII, el de las Navas, le comunicaban a ésta noticias de Sajonia y de Sicilia. De igual modo, sus hermanos Enrique III, Godofredo, Ricardo Corazón de León y Juan sin Tierra la ponían en contacto con Francia y Oriente.

Clasificación de estas obras

Estas cinco obras, aunque todas tienen en común la Trinitas-Paternitas, considero que se deben clasificar en dos grupos claramente diferenciados:

- Trinitas Paternitas vinculada al tronco de Jesé y

- Trinitas Paternitas vinculada con Jn 1,18 y con el seno de Abraham.

El tronco de Jesé (Profecía de Isaías 11, 1-4)

La representación iconográfica del árbol o del tronco de Jesé (padre del Rey David) parece que fue introducida por el Abad Suger (1081-1151) o por lo menos los artistas de St. Denis le dieron bajo su dirección la forma que habría de imponerse en el arte de los siglos siguientes, forma que no parece muy correcta teológicamente, dado que José no tenía ningún parentesco con Jesús y, por tanto, no le correspondía estar en ese lugar.

Esta iconografía se desarrolla así: Del tronco de un Jesé dormido sale un frondoso árbol sobre cuyas ramas van apareciendo por orden cronológico distintos personajes bíblicos, que transmiten por vía genética la promesa mesiánica hasta terminar en José, el esposo de María. Finalmente sobre la copa del árbol se encuentra María con el Niño sentado en su seno.

Pero cuando contemplamos algunas de las muchas representaciones que abundan en el arte de este tronco de Jesé no podemos visualizar quien era realmente el Padre de Jesús. A mi juicio, de una forma inadecuada se omite algo fundamental: Jesús es el Hijo Unigénito del Padre. Si tenemos en cuenta que en aquellos obscuros siglos, el pueblo, en su mayor parte no sabía leer ni entendía el latín, sólo podía “leer las imágenes” –una imagen vale más que mil palabras- los resultados pastorales indudablemente debían dejar mucho que desear.

Evidentemente en esta iconografía no es posible visualizar lo que se lee en el relato lucano sobre la Anunciación-Encarnación ni tampoco lo escrito por San Ignacio en sus Ejercicios “lo que hacen las tres Personas divinas obrando la santísima Encarnación”.

Trinitas-Paternitas vinculada al tronco de Jesé

En el primer grupo podemos citar dos obras, que son las de mayor riqueza teológica:

- la del relieve del claustro románico de Santo Domingo de Silos y

- la del fuste y capitel del parteluz del Pórtico de la Gloria de la Catedral románica de Santiago de Compostela, obra magistral del Maestro Mateo.

En ambas la Trinidad-Paternitas aparece coronando el tronco de Jesé y la figura inmediatamente inferior es María, lo cual hace una clara referencia a la Anunciación- Encarnación. San Bernardo vinculaba la Anunciación con el tronco de Jesé.

Las relaciones entre Trinidad y Encarnación son una constante en la Iglesia hispana, desde que llamara la atención sobre ello el IV Concilio de Toledo, celebrado en el año 633, en presencia del Rey visigodo Sisenando y presidido por el Obispo de Sevilla San Isidoro, en un intento más por combatir la herejía arriana que suponía el principal peligro para la ortodoxia en los tiempos de la monarquía hispano visigoda. En el Credo arriano el Hijo aparecía como una persona supeditada al Padre.

Dado que la obra escultórica silense está muy deteriorada, por lo que hay detalles que no se pueden identificar, pero su estructura iconográfica es muy similar a la compostelana, voy a centrar la atención en la obra del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela.

En la parte inferior del fuste del parteluz aparece Jesé recostado sobre un lecho con la mano en la cara. Del pecho de Jesé surge el árbol, cuyas ramas van subiendo según la iconografía tradicional, entre las que se presentan diversos personajes bíblicos hasta llegar a la parte final donde se halla María, totalmente exenta de cualquier ramaje, como símbolo de su nacimiento inmaculado, velada y coronada. Su mano derecha se halla en actitud orante y su mano izquierda descansa sobre el vientre. Está situada en la perfecta vertical del Espíritu Santo, que descendió sobre Ella en la Encarnación. Está situación de María es totalmente novedosa en las iconografías del árbol de Jesé, en las que siempre aparece sobre la copa del árbol con el Niño sentado en su regazo, y teológicamente totalmente ortodoxa.

En el capitel del parteluz está representada la Trinidad-Paternitas. Cristo aparece como un Niño pequeño con aura, sentado sobre las rodillas del Padre, que le sostiene abrazándolo con Sus dos manos, en un gesto muy maternal. En la antigüedad este gesto paterno significaba que el padre reconocía al hijo como propio. El Niño presenta ya la iconografía de un Pantocrator, puesto que con la mano izquierda sostiene el libro mientras con la derecha bendice.

En cuanto a la tercera Persona de la Trinidad aparece en forma de Paloma blanca, según la iconografía tradicional, incluso parece estar aleteando sobre las aguas primordiales. En la parte superior ángeles turiferarios completan la escena.

Todo este conjunto de fuste y capitel, visualiza con gran exactitud quién es Jesús:

Jesús es el Hijo Unigénito del Padre, encarnado virginalmente en María, mediante el descenso del Espíritu Santo sobre Ella.

En cuanto a las otras tres obras hay que señalar que la Trinitas Paternitas de Santo Domingo de Soria y San Nicolás de Tudela están situadas en los tímpanos de estas iglesias y la de Santo Domingo de la Calzada se halla en el pilar derecho del presbiterio de esta catedral.

FUENTE: Mozarabía

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