Premio Elias Valiña 2009
Crónica de la Visita Cultural del 6 de Noviembre de 2.021

La Sevilla de 1.929

El punto de encuentro para el inicio de la visita fue la esquina de la calle San Fernando con el Paseo de Catalina de Ribera.

A las 11 horas iniciamos el recorrido dirigido por el guía Manuel Pablo Rodríguez, con una concurrencia de 37 asistentes.

Aunque estaba programado, no pudimos acceder a los Jardines de Murillo al encontrarse cerrado por motivos de seguridad ante las obras que se están desarrollando en la tapia que delimita los jardines del Alcázar.

En el lugar de encuentro, el guía hizo una introducción al tema de la visita, explicando el origen de la Exposición Iberoamericana de 1.929 y las principales transformaciones urbanas acaecidas en la ciudad con motivo de la misma. Después nos informó del monumento a Colón que veíamos al fondo de los jardines, así como de la Glorieta de Don Juan de Austria con la fuente de las Cuatro Estaciones inaugurada en 1.929 y obra de Manuel Delgado Brackembury; nos habló de la pasarela metálica de corta vida que estuvo emplazada en el lugar de la fuente desde el año 1.896 hasta 1.921, que sirvió de portada de la feria de abril cuando ésta se ubicaba en el Prado de San Sebastián y que todavía da nombre a dicho emplazamiento a pesar de hacer un siglo que desapareció.

De allí nos trasladamos a la Glorieta de San Diego. Allí se disertó sobre el cerramiento que servía de acceso principal a la Exposición, deteniéndonos ante las esculturas obras de Pérez Comendador (las dedicadas a la España espiritual y a la España material) y de Delgado Brackembury (la central, con la representación alegórica de España), el Casino de la Exposición (pabellón de Sevilla), el pabellón de Portugal, del que queda en la actualidad solo lo que era el edificio de recepción y de la estatua del Cid Campeador, obra donada por su autora la norteamericana Anna Hyatt Hutington.

A continuación nos adentramos en el Parque de María Luisa, donde se nos informó del origen del mismo como donación de la Infanta María Luisa de parte de lo que fueron los jardines del Palacio de San Telmo, en 1.893, aunque no es hasta 1.914 cuando se terminan las obras de acondicionamiento llevadas a cabo por el técnico francés Jean Claude Nicolas Forestier. Inicialmente nos dirigimos a la glorieta de Gustavo Adolfo Bécquer, donde se nos explica que el monumento realizado por el escultor marchenero Lorenzo Coullaut Varela, se erigió gracias a una cuestación popular a iniciativa de los hermanos Álvarez Quintero y se nos detalló toda la simbología que encierra el monumento y como éste se va adaptando al crecimiento del árbol en torno al que se desarrolla. De aquí nos dirigimos a la Glorieta de María Luisa donde está la estatua en bronce dedicada a la Infanta que posibilitó la creación de este parque público, obra de Pérez Comendador. De allí y después de que algunos de los asistentes recibieran los saludos de uno de los cisnes residentes en el estanque de la glorieta, nos dirigimos hacia la plaza de España, donde el guía nos habló de su arquitecto Aníbal González Álvarez-Ossorio, figura fundamental en la Exposición, de la que fue director técnico desde 1.911 y autor de sus proyectos y obras institucionales hasta su dimisión en 1.926. En la plaza nos recreamos con las explicaciones de sus numerosos detalles, algunos desconocidos para el gran público, y prestando especial atención a los elementos cerámicos tan abundantes en todo su perímetro. 

Desde la plaza de España, nos dirigimos a la isleta de los Pájaros, cuyo estanque y cenador se mantienen tal como estaban en los tiempos en que los Montpensier disfrutaban de estos sus jardines privados. Continuando el paseo llegamos a la glorieta de la Concha que recibe este nombre por la que figura en la fuente central y en donde, en los parterres de alrededor, están colocadas figuras escultóricas representativas de las cuatro estaciones. De aquí nos dirigimos a la cercana glorieta de Mas y Prats, recientemente rehabilitada, diseñada por Aníbal González, que cuenta con un busto del escritor, obra de Antonio Castillo Lastrucci, y magníficos azulejos realizados por el ceramista Enrique Orce. La última de las glorietas visitadas fue la dedicada a la soprano Ofelia Nieto, obra de 1.935 del arquitecto Juan Talavera y Heredia, con magnífico paño cerámico del pintor Juan Miguel Sánchez.

Después del paseo por las glorietas del parque nos dirigimos a la plaza de América obra completa de Aníbal González, tanto su jardín central, con su estanque central y espléndidas farolas, como los tres edificios que la enmarcan, destinados a pabellones de la Exposición del 29 e inspirados, cada uno de ellos, en un estilo arquitectónico fundamental en la historia del arte español: el renacentista en el que fue pabellón de las Bellas Artes, actual museo Arqueológico, el gótico en el que fue pabellón Real y el mudéjar para el pabellón de Arte Antiguo, actual Museo de Artes y Costumbres Populares.

La visita culminó atravesando la avenida de la Palmera y adentrándonos en los jardines de las Delicias, donde se nos mostraron las figuras escultóricas que han logrado conservarse de lo que fue una magnífica fuente emplazada en el centro de la plaza de los Conquistadores, espacio en los que se ubicaban los pabellones regionales y situado entre las actuales avenidas de Reina Mercedes y de las Razas.

Siendo las 13 horas se dio por finalizada la visita, con la opinión general de que había sido un agradable e instructivo paseo por una interesante página de la historia de Sevilla. 

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