Premio Elias Valiña 2009

Como reza en la inscripción fundacional Nicolás Verdun hacia el año 1181 terminó una de las obras de arte más famosas de la Edad Media realizada para la colegiata de Klosterneuburg.

Según estimación profesional su trabajo pudo haber durado aproximadamente diez años. Entonces las placas de esmalte no formaban un retablo, sino un deslumbrante revestimiento del ambón. El Retablo de Verdun, tal como se conserva hoy, es famoso en todo el mundo.

El sexto prepósito, Wernher, consagró esta obra a Virgen María en el año 1181.

El 13 de Septiembre de 1330 se declaró en la ciudad de Klosterneuburg un asolador incendio, que también alcanzó a la colegiata y la redujo a cenizas. A duras penas se pudo salvar de las llamas esta valiosa obra de esmaltes, rociándola con vino porque el agua para extinguir el incendio se había terminado hacía ya tiempo.

El prepósito Stefan von Sierndorf, reconstruyó la colegiata de forma resplandeciente y modificó también esta obra. En un taller vienés fue completada con seis nuevas tablas y transformada en un retablo. En 1331 se terminó la reconstrucción del retablo, al menos en todo lo relacionado con los esmaltes. Después de pasar por diferentes ubicaciones, durante el barroco fue colocado en la capilla de Santa Afra/San Nicolás dentro de la cámara del tesoro y al lado de la tumba del fundador de la colegiata, San Leopoldo.

En 1833, en una remodelación de la colegiata llevada a cabo por Joseph Kornhäusel, esta obra alcanzó su actual emplazamiento sobre la tumba de San Leopoldo.

Posteriormente se colocó sobre este retablo el relicario de San Leopoldo, fundador de esta colegiata, que se puede ver en la actualidad.

Tras la supresión de la colegiata por los nacionalsocialistas en 1941, este retablo debía enviarse a Berlín como joya valiosa para el proyectado “Museo del Führer”. Cuando ya se había terminado de hacer una copia en madera de este retablo para colocarlo en su lugar, el final de la guerra impidió que se llevase a cabo este expolio. En los años 1949-1951 se completaron algunas piezas que faltaban.

La composición de los cinco esmaltes que aquí se presenta como Imagen del Mes, pretende llamar la atención sobre estas cinco imágenes referenciales de Adviento y de Navidad. Pertenecen las cinco a la zona central, “Sub Gratia”.

Programa Teológico

El retablo, tal como se ofrece hoy a los espectadores, permite reconocer a primera vista que en él se halla, como fundamento en cuanto al contenido, un concepto meditado con exactitud. La larga inscripción fundacional en hexámetros leoninos y las transcripciones informativas de la propia tabla dan fe de esto. La obra ofrece una enorme vista panorámica sobre el plan divino de salvación, comenzado por la revelación primigenia hasta su plenitud al final de los tiempos: por eso las tablas están montadas en tres zonas horizontales, que corresponden a las tres épocas de la historia de salvación. Cada una de estas zonas está formada por diecisiete piezas de esmalte.

La zona superior se designa “ANTE LEGEM” (antes de la Ley) y comprende el tiempo que discurre desde la Creación del mundo hasta Moisés, el tiempo de la Revelación primigenia en la que Dios se manifestó a los patriarcas.

La zona inferior lleva la indicación “SUB LEGE” (bajo la Ley), por tanto abarca el espacio de tiempo comprendido entre la legislación del Sinaí hasta el fin del Antiguo Testamento. Es el tiempo de una Revelación, que sólo concierne al Pueblo Elegido, al Pueblo de Israel.

La zona central aporta finalmente el cumplimiento de los modelos vetero- testamentarios en la Nueva Alianza “SUB GRATIA” (bajo la gracia). Se trata de la época mesiánica, en la que nosotros hoy aún vivimos.

Esta graduación consecuentemente realizada en tres períodos de la historia de salvación no se halla en ninguna otra obra de arte. Jamás tres imágenes que están unas sobre otras se unen en un grupo vertical y de este modo se contraponen los prototipos ‘ante legem’ (zona I) y ‘sub lege’ (zona III) con la plenitud sub gratia’ (zona II). Los acontecimientos veterotestamentarios y las personas son los modelos (tipos) del acontecimiento de gracia en el Nuevo Testamento.

El Autor: Nicolás Verdun

La inscripción fundacional del altar indica expresamente el nombre del artista francés: Nicolau Virdunensis – Nicolás de Verdun, sin embargo nuestros conocimientos sobre este artista son muy escasos: Sólo tres de sus obras han llegado hasta nosotros sin que se pueda dudar de su autoría:

El Altar de Verdun, cuya realización según los expertos pudo durar diez años y estuvo terminada en 1181.

El Relicario de María en Tournai, año 1205.

El Relicario de los Tres Santos Reyes Magos de Colonia, realizado entre 1181 y 1230. En esta obra su colaboración fue decisiva en la configuración de las partes laterales.

Atribuirle a Nicolás Verdun otras obras resulta muy problemático.

Técnica del esmalte

La técnica de esmaltar con la que el Maestro Nicolás Verdun creó su famosa obra de tablas es ancestral y ya era conocida por los antiguos egipcios. Sobre un soporte de metal se vierten vidrios en pasta fundidos que se colorean mediante el óxido metálico. El arte del esmalte alcanzó su punto culminante en Bizancio en los siglos X y XI y en Occidente en los siglos XII y XIII.

Hay que diferenciar dos modos de trabajo: cloisonné y champlevé.

En el ámbito del arte bizantino sólo se halló el empleo de rellenar con esmalte los alvéolos o cavidades dejadas expresamente en las piezas. Estos compartimentos sobresalen del plano por finos bordes llamados cloisons; a veces estos bordes son realizados con hilos metálicos que se adhieren a la superficie de la lámina que forma el objeto. El esmalte se queda unido como un relleno dentro de las cavidades por medio de la fusión.

En el champlevé se procede al contrario: sobre una placa de metal (la mayor parte de las veces de cobre), que no puede ser demasiado fina, se graba el dibujo, después con el buril se concluye con más exactitud para que todas aquellas partes, que deben recibir después el esmalte, se eleven. Estos ahondamientos se llenan con esmalte de diferentes colores, que después se funde en muflas a temperaturas entre 800 y 1000 grados Celsius. Las partes metálicas visibles son finalmente doradas al fuego y pulidas. El esmalte de este Altar de Verdun se fundió a una temperatura aproximada de 1000 grados Celsius y por eso es extraordinariamente resistente.

FUENTE: Mozarabía

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