Premio Elias Valiña 2009

La periodista italiana ha recibido el primer galardón 'Aymeric Picaud' que premia la divulgación del Camino de Santiago



El tiempo se detiene para ella cuando se trata de reflexionar sobre el Camino de Santiago. «Pasaría horas hablando de ello», reconoce la escritora y periodista italiana Carmen Pugliese. Esta milanesa, que prefiere mantener en privado su edad, lleva más de veinte años viviendo inmersa en el Camino, en diferentes puntos del recorrido. Sobre él ha escrito varios libros, divulgado, abrió un albergue en Torres del Río (Navarra), fue parte de la revista 'Peregrina' (que, arrastrada por la crisis, ha cerrado)... Por todo ello acaba de recibir el primer Premio Internacional Aymeric Picaud -nombre del monje francés que redactó la Guía del Peregrino del Códex Calixtinus en el siglo XII- que ha instituido la Liga de Asociaciones de Periodistas del Camino de Santiago.

-¿Cómo recibió la noticia de que había sido premiada por su divulgación del Camino?

-Fue una sorpresa y una alegría. Había leído algo sobre el galardón hace meses, pero ya no me acordaba de él. Me ha empujado a volver la vista atrás y mirar lo que he hecho estos últimos veinte años de mi vida, porque cuando estás haciéndolo no te das cuenta.

-¿Recuerda todavía cómo le enganchó el Camino de Santiago?

-En 1987 leí un artículo que hablaba de que el Consejo de Europa declaraba el Camino de Santiago primer Itinerario Cultural Europeo. Yo entonces era profesora de Universidad en Italia y me quedé con el detalle de que todavía se recorría a pie y, como yo no tengo coche, en 1991 me decidí a hacerlo. Vine con un 'mochilón' de quince kilos, por el que me salieron ampollas, pero no en los pies sino en la espalda.

-Y llegó el flechazo...

-Efectivamente, me enamoré del Camino. Cuando terminé de hacerlo sentía algo diferente. No quería marcharme. Pedí un año sabático y me volví; en ese tiempo encontré un manuscrito inédito del siglo XIX con los peregrinos que habían pasado por el Hospital Reyes Católicos de Santiago y empecé a estudiarlo porque el siglo XIX estaba desierto en cuanto a información sobre el Camino. Y así pasó el tiempo, investigando, hasta que tenía que reincorporarme a la Universidad y acabé dejándola. Escribí el libro sobre el manuscrito, después abrí un albergue-bar-restaurante en Torres del Río y tras mucha lucha -llegó a ser concejal del pueblo navarro-, cuando funcionaba el negocio vi que necesitaba un cambio y me fui a Burgos; ahora vivo a diez kilómetros de Finisterre. La condición para elegir mis viviendas es que pase el Camino por debajo.

-¿Qué tiene el Camino para que sea tan especial?

-Consta de muchas facetas: la parte física de caminar, la artística, la de la naturaleza, la meditación, el lado cultural... Lo tiene todo. Además, es algo universal, no entiende de nacionalidades, ni de clases sociales, hay para todos...

-Sin embargo, cada vez da la sensación de que es más un negocio turístico, surgen nuevas rutas, ¿está perdiendo la esencia?

-Desde la Edad Media, en el Códice Calixtino, ya se habla de negocios en torno al Camino. El peregrino tiene necesidades que deben cubrirse. En cuanto al discurso de los otros caminos, el primero descrito es el francés, pero es cierto que hasta el siglo XX la gente no se desplazaba a Roncesvalles para comenzar el camino sino que salían de sus casas y seguían las rutas más adecuadas para llegar a Santiago. Del Camino de Barcelona hay documentos desde el siglo XVI, por ejemplo.

En cuanto a los motivos, cada vez más turísticos, lo hagas por lo que hagas, el Camino te acaba influyendo y modificando tu interior; suele sacar lo mejor de cada uno. Se ha probado en presos y ha funcionado muy bien.

-En este sentido, como conocedora del Camino, ¿qué papel tiene La Rioja?

-Logroño me encanta. Es una encrucijada de rutas donde desde el principio se juntaban los peregrinos venidos de los Pirineos y los del Este, eso la hace una ciudad especial, pero más que por el conjunto monumental por su ambiente abierto, más cosmopolita de lo que se pueda imaginar o percibir por los que viven en ella.

Por supuesto que Santo Domingo de La Calzada también tiene un gran peso en el Camino y en la historia con todo lo conseguido por Santo Domingo y San Juan de Ortega, aunque a pesar de sus méritos también se han mitificado.

FUENTE: El Correo

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